Tanto el conocimiento como el título profesional tienen su importancia, pero considero que el conocimiento es el que realmente permite generar resultados y aportar valor. El título certifica una formación y puede abrir puertas, mientras que el conocimiento, la experiencia y la capacidad de aprendizaje continuo son los que permiten enfrentar desafíos, adaptarse a los cambios y destacar profesionalmente. Lo ideal es contar con ambos: una formación sólida respaldada por habilidades y competencias demostrables.